Más de uno estará sufriendo las consecuencias hoy lunes: el reloj marca la una del mediodía pero nuestro cuerpo se empeña en recordarnos que todavía no se “ha acostumbrado”, que para él son las dos de la tarde. Como cada último domingo de octubre en la madrugada de ayer al cumplirse las 3 volvieron a ser las dos. Esta medida se aplica desde 1974 con la intencionalidad de aprovechar mejor las horas de luz solar, y así, disminuir el consumo eléctrico.
En el diario 20 minutos publicaron el viernes un interesante artículo en el que nos desvelan que parte de nuestro malestar se lo podemos achacar a Benjamín Franklin (no creemos que le importe a estas alturas), que ya en 1784, propuso una serie de medidas orientadas al ahorro de energía.
Una de ellas, concretamente “hacer repicar las campanas de la iglesia al amanecer para que todo el mundo se levante a la misma hora“, podría haber sido el germen de la actual medida. (La fuente original de la anécdota es el libro de Jesús Pardo “Zapatos para el pie izquierdo“).
Dejando en paz a Franklin, porque esto no deja de ser una anécdota, la pregunta que nos hacemos muchos hoy en día es: “¿realmente esto sirve para ahorrar energía?” Porque las opiniones de los expertos parecen estar divididas sobre la cuestión, y sin embargo, los ciudadanos suelen estar de acuerdo en que el cambio acarrea toda clase de molestias y despistes.





















Anécdotas aparte, y trastornos socio-saludables aparte, el ahorro de energía está cuantificado: y es considerable. (Más de 60 millones de euros). Ahora bien, ¿merece la pena? En la parte que mí me toca sí, que no está la vida como para derrochar un solo euro.
Muchas gracias, AM, es exactamente la aportación que necesitaba este post. Por complementar un poco, decir que el propio artículo de 20 minutos nos acercan a una opinión en contra, en la que indican que el ahorro es mínimo, y cada año que pasa menor.
yo estoy en contra de cambiar la hora… no le veo sentido… y los cálculos, grandes cálculos, estadísticos son menos fiables que una encuesta…
Benjamín Franklin es de los años 1700.
Efectivamente, Fux, “había bailado dos números” y donde debería poner 1784 puse 1874. Ya está corregido. Gracias por el toque de atención