
Escuchar esta frase cualquier día de estos mientras terminamos una opípara celebración familiar podría ser posible, vamos que, se podría terminar la comidad sin dejar absolutamente nada sobre la mesa.
La idea de una vajilla comestible surge de la mente del diseñador japonés Nobuhiko Arikawa. Fabricada en galleta (o algo que se le parece) aguanta durante meses si la protegemos de la humedad. Eso sí, los platos y tazones vienen acompañados de palillos (recordemos que es un invento nipón) así que tendremos que ser capaces de valernos con esta herramienta. Al menos, si perdemos la paciencia no pasaremos hambre, ya que nos podríamos comer los palillos.
Lo hemos encontrado en el blog Gastronomia y Cia





















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