
En los últimos tiempos se habla mucho del hidrógeno como combustible del futuro. Aunque todavía hay un problema que debe resolverse si se planea utilizar a gran escala este elemento: cómo fabricarlo a gran escala.
Recientemente un grupo de investigación norteamericano, el 20/2 Collaborative, parece haber dado con la solución: unas piscinas de algas que producen hidrógeno molecular, que es recogido y almacenado en grandes globos sobre ellas.
Parece ser que las algas son un productor natural de hidrógeno, por lo que su cultivo podría convertirse en la solución.
Esta iniciativa parte de un concurso público que organizó el ayuntamiento de la ciudad de Reykjavík, en Islandia, para promover con construcciones ecológicas uno de sus barrios, el de Vatnsmí½ri.
Vía El Tamiz





















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