
En una sección dedicada al estilo tarde o temprano teníamos que hablar de la mujer cuya influencia ha marcado la definición de este término durante el siglo XX: Coco Chanel.
Esta francesa, que el 19 de agosto habría cumplido 125 años, consiguió subir escalones desde el subsuelo de la pobreza hasta el cielo de los ricos e hizo que las mujeres más elegantes del mundo cambiaran la ostentación por lo que Poiret, el gran diseñador del momento, denominaba con desprecio pobreza de lujo.
Y es que aunque uno quiera huir de su pasado e invente historias para adornarlo, nunca puede deshacerse de él, pese al éxito y el dinero Coco siguió llevando por dentro el estigma de haber sido una huérfana abandonada y así, de forma inconsciente o tal vez premeditada creó su famoso traje chaqueta de tweed con la austera sencillez del uniforme del hospicio que tanto odió durante su infancia.

Pero aunque se tengan grandes proyectos no es fácil empezar de cero, ella dijo que fue el orgullo lo que la salvó durante los días oscuros de su niñez. Sus relaciones con los hombres tampoco fueron siempre afortunadas, el gran amor de su vida, Arthur ‘Boy’ Capel, murió en un accidente de automovilismo y ella jamás se quiso casar con ningún otro: ha habido muchas duquesas de Westminster, Chanel sólo hay una, y con esta respuesta zanjó a la petición de matrimonio de su amante el Duque.
Desde su mítica tienda de la Rue Cambon comenzó su revolución de la moda, terminó a golpe de tijera con siglos de corsés y miriñaques, reivindico la libertad de movimiento como principio de igualdad feminista y logró que las mujeres llevarán por primera vez pantalones. A Chanel le debemos también la moda del bronceado, antes de que ella llegara la piel blanca era sinónimo de clase, sólo las campesinas que trabajan al sol tenían la cara morena, ella presumió de color tras una vacaciones en la playa y todas se lanzaron a imitarla.
Pero su mayor éxito fue sin duda su perfume, creado en 1921 por el perfumista Ernest Beaux, pronto se convirtió en un best seller, los soldados americanos hacían cola en las tiendas de Paris para llevarles un frasco de la preciada esencia a sus prometidas. Andy Warhol lo inmortalizó en una de sus seriegrafias y Marilyn Monroe hizo la mejor campaña publicitaria del mundo el día que anunció que lo único que se ponía para ir a la cama eran unas gotitas de Chanel nº5.
La Segunda Guerra Mundial fue su batalla perdida. Durante la ocupación alemana se vio obligada a cerrar su tienda y sus romances con oficiales nazis le pasaron factura al final de la contienda. Tras quince años de exilio en Suiza, volvió a Paris a los 71 años para rehacer su imperio y se mantuvo al frente del negocio hasta el fin de sus días.

Como otras grandes mujeres pioneras e independientes acabó su vida en la más completa soledad. Aquejada de artrosis y adicta a la morfina, Mademoiselle murió a los 87 años en su suite del hotel Ritz, pero su legado, como la esencia de su perfume, sigue flotando imperecedero y se conserva tan fresco como el primer día 125 años después.





















[...] combinación desde una falda de fiesta a unos vaqueros, un little black dress, inventado por Chanel hace más de siete décadas, no es otra cosa que un vestido negro de cocktail con un corte sencillo [...]
[...] El primer sector donde se puso en marcha esta estrategia fue en el de la cosmética, en 1921 Coco Chanel se asoció con el perfumista Ernest Beaux para crear su mítico Nº5, el éxito fue inmediato y [...]