Mucha gente se pregunta el porqué no se decide de una vez por todas plagar el mundo de aerogeneradores o paneles solares y dejamos de lado el efecto invernadero. Pues bien, son varios los motivos. El primero y más importante, por lo difícil que es de solventar hasta el momento, es el de la imposibilidad de depender de que haga o no haga sol, o el viento sople cuanto y donde queremos. Es evidente que esto nunca va a ser controlado por el hombre, pero sí hay soluciones. Una forma consiste en mejorar las predicciones y preparar fuentes suplementarias que suplan las carencias energéticas del caprichoso comportamiento meteorológico. La otra es la de conseguir acumular energía de manera eficiente, para utilizarla en horas valle de producción.
Otra causa es la económica. El mundo empresarial se mueve por la rentabilidad y son pocas las compañías que se ponen a investiigar en el sector de las renovables altruistamente. Es más, en los últimos años, en plena crisis del sector Construcción, las gigantes de las renovables son empresas que se salen del ladrillo para entrar en el negocio de los kilovatios verdes. Por eso, en el momento en el que las ayudas y subvenciones que se ofrecen no hagan esta actividad tan rentable como otras, tal vez nos tengamos que despedir de el aporte de muchas de estas empresas al desarrollo sostenible.
La última razón y la que nos ocupa en este post es la del espacio físico. No es fácil ser sostenible en este sentido. Las instalaciones de Energías renovables más utilizadas son los parques eólicos o “windfarms” y las huertas solares.
Respecto a la Energía Eólica, es importante saber que el emplazamiento no es elegido ni mucho menos al azar. La elección ha de cumplir unos requisitos mínimos de viento tanto en su intensidad como en su periodicidad, cuyo estudio se realiza como mínimo durante un año. Una vez escogido el emplazamiento resulta obligado negociar para el promotor eólico la implantación en el terreno, propiedad privada o pública, haciendo así que los propietarios sean enormemente beneficiados. Claro ejemplo es el de La Muela en Zaragoza, municipio que puede decirse que vive de la energía eólica. Teniendo en cuenta el tamaño de los aerogeneradores y la distancia a la que se deben encontrar, en concreto para evitar la interacción entre ellos (conocida como estelas), se han de ocupar miles de hectáreas para el desarrollo de esta energía.
La solución se está trasladando al mar. La energía eólica offshore, se está erigiendo en solución de futuro. Sin marco legal hasta el año 2007, hay varios proyectos en marcha en España. Ya son varios los parques alrededor del mundo que se instalan en el mar. La complicación de esta instalaciones se encuentra en la construcción y el mantenimiento. Los cimientos bajo el mar, siempre dificultan las obras civiles y cualquier avería será más costosa en tiempo y recursos, que la de un aerogenerador situado en tierra. La ventaja sin duda es la del propio viento, casi siempre presente y más fácilmente predecible en dirección e intensidad. Pronto veremos desde cualquier playa unas vistas similares a esta.
Pero aquí viene el último escollo. Nos tenemos que decidir sobre dónde queremos implantar estas energías que son sostenibles, aunque no para la vista y en ocasiones el entorno. Sin entrar en el debate entre ecologistas y empresas del sector, la sociedad ha de significarse en si quiere mirar al horizonte y ver una fila interminable de molinos eólicos o pasear por el monte y ver ponerse el sol tras un enjambre de hélices dando vueltas.
Hablando de energía solar, es sabido por casi todos que desde hace unos años es obligatorio que en las nuevas construcciones el agua caliente sanitaria (ACS), sea calentada con energía solar térmica. Los tejados sin embargo, no son suficiente espacio para el aprovechamiento fotovoltaico del sol. Grandes extensiones han de ser ocupadas para no llegar al megavatio de potencia instalada.
Son varias las alternativas que se buscan. Como muchos habremos podido observar en nuestros veraniegos viajes, cada vez es más frecente ver en los extensos páramos que son cruzados por las carreteras, nuevas huertas solares. Como ya hemos indicado en moveyourmind, se estudian como lugares óptimos para el aprovechamiento solar las propias carreteras. Y cómo no, el desierto, extensión de las extensiones, foco iluminado por el sol se presta cada vez más a acoger paneles solares.
Sin duda, el problema del espacio no ha de ser una barrera al desarrollo de estas energías altenativas, pero hay que optimizar la eficiencia y modos de ubcación. Claro ejemplo es el desarrollo de la energía eólica, que en el primer aerogenerador instalado en España en Tarifa ofrecía apenas 100kW por unidad y en la actualidad es habitual instalar por encima de los 2 MW.


























Muy interesante.
Es cierto que hay que plantearse lo del impacto visual, ninguna fuente de energía es tan perfecta que no genere ningún impacto…