Tienen literalmente el mundo a sus pies, celebrities internacionales, damas de la alta sociedad, editores de moda y mujeres de todo el mundo suspiran por sus creaciones, son los maestros zapateros, diseñadores de calzado cuyas obras han traspasado la vanalidad efímera de la moda para convertirse literalmente en piezas de museo.
Pero no se podría entender la clave de su éxito sin analizar la fascinación que desde siempre han despertados los pies femeninos, y por extensión sus zapatos, sobre el ser humano, desde los lotos dorados (la terrible costumbre china de vendar los pies de las niñas para que no crecieran) hasta las fantasías fetichistas de los tacones de aguja que tuvieron en las pin ups de los años 40, capitaneadas por Betty Page y sus inseparables plataformas negras, su máximo exponente.
Desde entonces la creación artesana ha dado paso a una floreciente industria de la que viven muchas regiones, como León Guanajuato en México de donde salen zapatos para todo el continente americano, o la ciudad de Elche que ha convertido a España en la máxima potencia europea del sector, sólo superada por Italia.
Algunas piezas han marcado una época, como el zapato Gilda, unas sandalias atadas al tobillo que deben su nombre al personaje que inmortalizó Rita Hayworth, otras han trascendido aún más y todavía hoy son un must del fondo de armario, es el caso del zapato bicolor, inventado por la genial Coco Chanel hace medio siglo y reinventado cada temporada en las nuevas colecciones de la maison francensa. Pero si hay un par de zapatos míticos dentro del imaginario colectivo estos son los chapines de rubíes de El Mago de Oz, a los que los mejores zapateros del mundo han rendido homenaje este año por su 70 aniversario en una exposición celebrada durante la Semana de la Moda de Nueva York.
¿Y quiénes eran esos famosos zapateros?, en la exhibición estaban todos desde el español Pedro García a diseñadores consagrados como Oscar de la Renta, pero hay tres nombres que vienen pisando fuerte en las pasarelas de moda y las alfombras rojas, veamos quiénes se esconden detrás de ellos:
- Christian Louboutin: mientras el resto de colegiales de su edad jugaban al fútbol o fantaseaban con ser indios y vaqueros, este francés nacido en 1963 pasaba los días dibujando tacones de medidas imposibles en sus cuadernos escolares. De mayor quiso convertir su obsesión infantil en una profesión y comenzó por presentar sus imaginativos diseños en las salas de music hall parisinas, pero la falta de presupuesto frustró su iniciativa. Pese a la adversidad no desfalleció en el intento y tras formarse junto a grandes de la moda como Roger Vivien, Chanel o Saint Laurent abrió su propia tienda en Paris y en pocos años ha pasado de ser un completo desconocido a vender zapatos como rosquillas pese al precio astronómico de cada par.
A día de hoy no hay modelo, actriz o cantante que se precio que no tenga al menos un par de Louboutines en su armario, su seña de identidad es la suela roja que llevan todas sus creaciones. En 2007 colaboró con el cineasta David Lynch en una colección de fotografías en clave fetichista para las que creó unos modelos de tacones desmesurados.
- Jimmy Choo: detrás de este exótico nombre oriental hay una mujer inglesa, Tamara Mellon, hija de un próspero empresario del que heredó su olfato para los negocios y de una modelo de alta costura, de quien aprendió la definición de estilo, estas dos cualidades han marcado su carrera.
Mientras trabajaba como editora de accesorios de Vogue descubrió a un pequeño artesano malasio llamado Jimmy Choo que hacía zapatos a medida, cuando Tamara no encontraba lo que buscaba le encargaba la fabricación de diseños que ella misma ideaba, descubierto el filón decidió asociarse con el artesano y fundar una empresa de accesorios de lujo.
La vida de esta mujer guapa y ambiciosa ha sido a menudo diseccionada por los tabloides ingleses, que han expuesto sin tapujos su pasado marcado por una adicción confesa a las drogas, un sonado divorcio en 2003 del rico heredero Mathew Mellon (que dicen, sirvió de inspiración a Bret Easton Ellis para uno de los personajes de su novela Menos que cero) y en los últimos tiempos una batalla legal contra su propia madre por una venta de acciones.
Pero más allá del sensacionalismo y las turbulencias de su vida privada, Tamara es una próspera empresaria cuyo éxito reside en crear zapatos desde una visión femenina, el calzado que a ella misma le gusta llevar y parece que a la inglesa le gustan los tacones altos pues la mayoría de sus modelos no bajan de los 10 cm de tacón.
- Manolo Blahnik: inevitable sacar a relucir el nombre de este canario afincado en Reino Unido, quizá, junto con Ferragamo, el zapatero más famoso de la historia.
Aunque en un principio Blahnik quiso estudiar arquitectura, sus pasos pronto le encaminaron hacia el diseño pero fue Diana Vreeland, editora de Vogue USA quien le dio el empujón final animándole a dedicarse a la creación de calzado.
Abrió su primera tienda en Chelsea en 1973 y desde entonces sus manolos, auténticas obras de arte, han hecho suspirar a mujeres de medio mundo, desde la neoyorquina Carrie Bradshow a las princesas europeas. En 2007 fue galardonado con el título honorario de Commander of the British Empire por su servicio a la industria de la moda británica.
Tres nombres, tres estilos distintos de vestir los pies femeninos y un objetivo común: realizar piezas que estén más allá de la moda. Lástima que estos calzados maravillosos sólo estén al alcance de unas pocas privilegiadas y es que a ser una Cenicienta del siglo XXI sale bastante caro, desde 400€ el par, ¡cómo para perderlos en un baile!…


























Qué interesante lo de Jimmy Choo.
Es curioso que los zapateros más famosos son generalmente hombres. Probarán sus tacones en la intimidad? jajaja.
Sobre Blahnik, yo pensaba que vivía en Bath, una ciudad a unos 200km al oeste de Londres. Al menos, recuerdo haber leído eso en algún panfleto turístico de Bath, donde presumen de vecino. De todas maneras, seguro que tiene más de una casa.
Y seguramente vivirá en Bath!, lo de Londres era por la tienda y tal, que fue allí donde abrió la primera, pero tienes razón, es más correcto decir afincado en Inglaterra, porque además tendrá varias casas, jeje. Besos