
Desde hace varios meses vengo topándome constantemente con noticias sobre diversos avances que de una u otra manera introducen la tecnología de los nanotubos de carbono (los hay de más materiales, pero los de carbono son los que finalmente se han posicionado mejor). Y es que parece ser que estos pequeños tubos, con sus grandes cualidades, se pueden usar (y ya se empieza de verdad) para avanzar en varias disciplinas como la química o la electrónica, siendo especialmente aplicable para productos tecnológicos.
Es curioso ver lo que pueden hacer estas estructuras tabulares con un diámetro no superior al nanómetro (la milmillonésima parte de un metro) construidas con una lámina de grafito enrollado. Esta estructura está causando furor en la construcción de productos de los clasificados en “electrónica de consumo”, como pueden ser protecciones para dispositivos, televisores o baterías. No es algo del futuro, ya comienzan a aparecer productos donde se aplican nanotubos de carbono, un ejemplo lo encontramos hace bien poco cuando samsung presentaba una pantalla de esta composición.
Se trata de una pantalla de 14.3 pulgadas formada por una especie de papel electrónico compuesto, como no, por nanotubos de carbono. Las ventajas sobre los actuales LCD son notables: bajo consumo, no necesita retroiluminación (más baratos), se ven bien con luz solar directa, son flexibles y delgados. Se aplicarán para pantallas de teléfonos móviles, libros electrónicos o televisores como es el caso.

Otros que están trabajando este campo son los científicos de la Universidad de Clemson. Sabemos que el plástico o el metal son los materiales usados comúnmente para las carcasas externas de diversos aparatos, y también sabemos que ese tipo de materiales cuentan con la desventaja de no soportar muy bien los golpes. Nuevamente reaparecen los nanotubos, en esta ocasión enrollados en forma de muelle para crear una capa que se colocará sobre el plástico. Es pues un recubrimiento adicional, que por su tamaño no provocará aumentos de peso o grosor y hará mucho más resistentes los dispositivos.

Tenemos más ejemplos donde estos pequeños tubos revolucionan la industria. Sin duda no podía dejar pasar la nanobatería compuesta de este material, por ser estas tan importantes en montones de cacharros y por ser un tema que preocupa: nuestras baterías actuales dejan mucho que desear en su autonomía y tiempos de vida. Con estas mini-baterias se ganaría mucho en espacio dentro de los dispositivos y almacenan energía eficientemente, soportando hasta 150 grados centígrados o 73 bajo cero. Lo electrodos de esta batería son nanotubos de carbono junto con celulosa que es el 90% de su composición.

Para el final de este pequeño repaso el material creado por científicos japoneses. ¿Que tiene de especial, además de ser los nanotubos de carbono la clave? Su flexibilidad. Es un material capaz de conducir electricidad, se puede doblar y alcanzar más del doble de su tamaño volviendo a su medida original sin deformaciones.

Podría seguir escribiendo de las aplicaciones practicas y que ya están en marcha relacionadas con los tubos mentados hasta la saciedad, pero no voy a seguir para no saturar al lector y porque queda bastante claro la potencia de estas pequeñas tuberías de carbono. Las posibles aplicaciones son tantas que abruman. En este caso sí podemos asegurar que en no mucho tiempo alguien será el primero en lanzar algún producto comercial con los tubos nano como protagonistas, es cuestión de tiempo y por lo que parece, de poco tiempo.





















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