La energí­a en el Mar (I)

19 de Noviembre de 2008

Hace no mucho tiempo cuando escribí­amos sobre el agua y la energí­a en Move Your Mind, prometí­amos un especial para la energí­a y el mar. El 71% de nuestro plantea está cubierto de agua, de la que el 97,5 % es salada y forma parte de mares y océanos. El Mar es un importante lecho energético, donde la energí­a se transporta, se produce, se sustenta e incluso toma vida.

Hoy hablaremos del mar como vehí­culo energético, es decir, lugar donde se sustentan o se transportan fuentes energéticas y en la próxima entrega, hablaremos del mar y sus habitantes como puros productores de energí­a.

Lo primero que se me viene a la cabeza es la emergante energí­a eólica en el mar o eólica offshore. En España, hasta hace poco sin regulación, se empiezan a posicionar los grandes grupos energéticos como candidatos a tener los primeros parque eólicos situados en el mar, que se empezarána aver en el año 2015 desde alguna de nuestras costas, que tendran un horizonte similar al que podemos ver en paí­ses como Dinamarca.

Sin duda , el potencial eólico en el mar es elevadí­simo, ya que hay menos limitación espacial en aquellos lugares que se han determinado óptimos para la instalación de un parque, si lo comparamos con las posibles limitaciones de implantación en tierra. Además, el recurso eólico es más predecible que en los parques eólicos terrestres, porque es sabido que en el mar el viento suele soplar de una forma cí­clica. Esto hará que las predicciones de potencia diaria a inyectar a la red se podrán planificar de manera más fiable.

Como máximas dificultades a superar, tenemos los problemas del mantenimiento, la cimentación y de la estructura en general por la agresividad en lo que a materiales se refiere del ambiente marino. Además habrá que cuidar el posible impacto ecológico en la fauna acuática de la zona y por supuesto, el visual. Me imagino en lugares en los que la ley de costas se haya tenido poco en cuenta, lo terrible que puede ser ver la fila de aerogeneradores a un lado y dar la vuelta y contemplar enormes rascacielos llenos de veraneantes y en medio una poblada e impracticable playa.

Una modalidad en desarrollo es la eólica flotante en el mar, que evita el gran reto de ingenierí­a y materiales que suponen las cimentaciones de la offshore, son las granjas eólicas flotantes.

En el mar instaladas por todo el mundo encontramos unas especiales explotaciones energéticas, las plataformas petrolí­feras. Lugares con ciertas leyendas a su alrededor, que hablan de los desequilibiros que sufren las personas cientos de personas que allí­ trabajan, por el largo tiempo de aislamiento y que son verdaderas ciudades con un único fin, de extraer petróleo. Dura vida sin duda.

Tanto los hidrocarburos derivados del petróleo como el Gas Natural, usan el mar como vehí­culo de transporte, de dos formas. Por un lado son transportados engrandes barcos, petroleros y metaneros, monstruosos y que hacen que el combustible llegue a nuestras vidas y que sin embargo, ponen en ocasiones en riesgo nuestro entorno, como bien sabemos en España, con la desgracia ocurrida con el Prestige en 2002, que produjo la contaminación de las costas del norte español y un verdadero desastre ecológico. Espero que de una vez por todas se tomen las medidas oportunas para evitar estos accidentes.

También bajo el mar se esconden grandes oleoductos y gasoductos que transportan bajo mar ese crudo o ese gas, que tras pasar por refinerí­a o la estación de regasificación, moverá nuestro coche o dará calor a nuestro hogar. No son pequeñas las obras que se han de emprender para estas maravillas de la ingenierí­a y la obra civil.

Otra problemática forma de relacionarse mar y energí­a es la de acoger en sus fondos resiuduos nucleares. No sé si sabremos alguna vez el efecto que esta forma de deshacerse de estos incómodos y peligrosos resí­duos. Sólo espero que no se cumplan las predicciones de los más agoreros, ya que en ocasiones se almacenan muy cerca de las costas.

Como siempre, nos gusta terminar con una maravilla. Se trata de este prototipo de isla solar, que con 10 metros de diámetro plagados de captadores solares, se sitúa en medio del océano para superar los problemas de espacio, y para producir energí­a électrica en turbinas de vapor generado calentando agua que fluye por entramados de tuberí­as. Sin duda una posibilidad a explotar en el futuro.

El próximo miércoles, contaremos como el propio mar es capaz no solo de alojar y transportar las fuentes de energí­a, sino que en sí­ supone un potencial energético sin comparación.

Comparte este artículo:
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • Twitter

Deja un comentario


  1. [...] la semana pasada que í­bamos a hablar del Mar como productor de energí­a, tras explicar en nuestro anterior artí­culo, de qué manera nuestros mares y océanos se convierten en ví­a de transporte y albergue de la [...]


  2. [...] la primera entrega comentamos como el mar, era una ví­a de transporte energético y sede de centrales de producción [...]


  3. [...] Hemos visto que maneras hay de aprovechar el sol y el agua, para obtener energí­a. Y nos hemos bañado en el mar, con tres entregas de la Energí­a en el Mar. [...]


  4. ¿hola es ermoose el mar de mardelplata besos
    *may*


  5. [...] que podemos llamar tradicional, es la eólica off-shore. La ví­a de escape está en el mar. Pero como ya hemos comentado en Move Your Mind Bio, esto no es tan sencillo y si la eólica en tierra presenta los problemas de transporte, la [...]