La Energí­a en el Mar (II)

26 de Noviembre de 2008

Anunciábamos la semana pasada que í­bamos a hablar del Mar como productor de energí­a, tras explicar en nuestro anterior artí­culo, de qué manera nuestros mares y océanos se convierten en ví­a de transporte y albergue de la energí­a.

La inmensa masa de agua que cubre el 71% del planeta, es un gran remanente térmico capaz de absorber y transeferir calor. Por ello en el mundo se han llevado acabo varios pilotos de intercambio energético térmico bajo el agua, aprovechando el gradiente de temperatura que hay entre aguas superficiales y aguas profundas del fondo de los océanos. í‰sta se conoce como energí­a térmica oceánica y se basa en la diferencia de unos 25 grados centí­grados que se puede dar en aguas cercana al Caribe, en tan sólo un kilómetro. Tener en superficie unos 29 ºC y 1000 más abajo tan sólo 5 ºC hace que se pueda disponer un sistema de producción de energí­a mediante turbinas de vapor. Ideado hace más de 200 años, existen iniciativas que explotarán esta posibilidad que el mar nos ofrece, conocida como Thermal Energy Conversion” (OTEC).

Profundizando no sólo en el agua sino ya en la tierra, encontramos zonas en las que el diferencial térmico es de signo contrario y lo más profundo es lo más caliente. Se trata de la geotermia marina, que en casos como los próximos a la Falla de San Andrés , pueden encontrarse focos de más de 300 ºC, lo que nos da una idea del intercambio energético que es posible realizar en aguas a una veintena de grados.

También en aguas marinas es posible el aprovechamiento de ese cí­clico movimiento que las mareas nos ofrecen cada dí­a. La conocida como energí­a mareomotriz, en diferentes disposiciones no hace más que esperar que el agua de las mareas provocadas por la atracción gravitatoria de la luna, suba de forma natural y aprovechar la energí­a potencial de la altura de agua alcanzada, soltándola en el momento de marea baja, para accionar turbinas hidráulicas del mismo modo que se accionan en una central hidoreléctrica.

También es posible la producción energética bajo el mar mediante el continuo vaiven de las olas, que tan divertidos hacen los baños de muchos veraneantes y hacen las delicias de los más surferos. Este tipo de sistemas aprovechan la conocida como energí­a undimotriz. En un primer modelo, las olas entarn en una cámara, en cuya entrada se encuentra una turbina que es accionada a la entrada y a la salida de la ola por el aire generado por la presión de la entrada de agua.

Otra forma de aprovechar las olas es un sistema de boyas, que experimentan un movimiento oscilatorio vertical que es aprovechado energéticamente. En el Norte de España existen ya prototipos que ponen a prueba esta novedosa tecnologí­a.

También el fondo y producida por el agua tenemos alternativas que disponen miniturbinas que transforman los movimientos de aguas producidos por las corrientes marinas. En este caasoo también resañamos dos modalidades. La primera se trata de turbinas similares a las eólicas, que cuentan con palas de unos 15 o 20 metros como podemos ver en el dibujo, que se ponen en marcha en el Mar del Norte irlandés.

Otro proyecto de aprovechamiento del movimiento marino mediante turbinas es el que se desarrolla en Florida y que dispone trubinas flotantes de unos 30 metros de diámetro.

Reseñar que la iniciativa antes comentada de energí­a térmica oceánica , aparte de realizar estte intercambio térmico subacuatico, dispone también un sistema de turbinas bajo el agua, diseñado como el que vemos en esta figura.

No cabe duda que todas estas alternativas todas ellas incipientes y muchas poco eficientes y por ello poco rentables, se presentan más que para constitutirse en gran negocio o gran industria en al ternativa energética y por qué no, el avance tecnológico hará que alguna de ellas sea solución sostenibles de los males energéticos de este mundo.

En Move Your Mind BIO nos reservamos el derecho y nos generamos el deber, de llegar a la trilogí­a de Energí­a y el Mar y explicar cómo los seres vivos que son acogidos en el seno marino pueden convertirse en energí­a. Proximamente en sus monitores…

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  1. [...] mar, era una ví­a de transporte energético y sede de centrales de producción de energí­a y en la segunda las formas que las mareas, olas y corrientes tienen de traducirse en energí­a. Hoy vamos a comenrar [...]