Tecnologí­a antigua II: Roma

5 de Diciembre de 2008

Llega la segunda entrega de tecnologí­a y antigí¼edad que comencé el pasado viernes con la gran civilización griega y sus avances/inventos tecnológicos que sentaron muchas de las bases para mejoras posteriores. La siguiente civilización que no podí­a falta es Roma. Los grandes dueños del mundo conocido durante muchos siglos, en gran parte esa hegemoní­a fue conseguida gracias a sus avances tecnológicos en construcción, ingenierí­a militar o naval.

Por otro lado, si la cultura Griega aún sigue estando presente en nuestra sociedad tantos miles de años después de su desaparición, la Romana mucho más, no solo en el continente europeo si no en otros también donde se siguen usando técnicas e instrumentos inventados o perfeccionados por los romanos.

Empecemos por algo básico y que a dí­a de hoy forma parte fundamental de cualquier construcción que se precie, sí­, el hormigón. Los romanos no fueron los primeros en crear algún tipo de mortero para fijar piedras entre sí­ y así­ construir estructuras, pero la mayorí­a de esas construcciones no aguantaron 2.000 años como los edificios romanos. Hací­a el 200 antes de Cristo nací­a el famoso cemento Romano, una mezcla de cal, agua y lo más importante, Puzolana (sí­lece), partí­culas cristalinas que junto a pequeñas piedras y trozos de ladrillo, todo mezclado, formaban una masa mucho más dura que nada de lo que se habí­a inventado. El secreto no estaba solo en los materiales si no en las cantidades perfectamente calculadas para conseguir la mezcla idónea. El hormigón de la actualidad no difiere mucho del romano.

Sigamos con la construcción, donde también fueron pioneros con modelos copiados hasta nuestros dí­as en los que el 50% de la población mundial vive en ciudades, somos “urbanitas” y los romanos también. Roma, la capital, llegó a tener un millón de personas, la ciudad más poblada conocida hasta la fecha. ¿Como meter tantas personas en un espacio delimitado por fortificaciones? La solución la encontraron en “lo vertical”, empezaron a construir hací­a arriba, casas con tres y cuatro plantas. Se dice incluso que llegó a existir un edificio de ocho plantas que no sobrevivió al paso del tiempo. Estas casas, además de ser altas, contaban con todo tipo de comodidades: salón, cocina, baño y… doble ventanas. No les valió con manejar el soplado del cristal perfectamente, inventaron una forma de aislamiento térmico que durante siglos quedó olvidado y se retomó tiempo después. Dos cristales uno enfrente del otro con un pequeño listón de madera entre ambos para separarlos unos seis milí­metros y así­ crear una cámara de aire.

Pero seguí­an existiendo problemas que eran necesarios solucionar. El agua, fuente de vida e imprescindible en los núcleos urbanos, más en una Roma superpoblada que necesitaba unos 160 millones de litros de agua cada dí­a para sus baños públicos, fuentes y casas de los ricos. Solo una fuerza era capaz de mover semejantes cantidades de peso desde los lagos colindantes hasta la ciudad, la fuerza de la gravedad. La mayorí­a de las canalizaciones se hací­an por el subsuelo y cuando tení­an que salvar algún valle o altiplanicie usaban canales exteriores construidos a base de arcos sobre los que estaba la canalización. Como no podí­a ser de otra manera viniendo de los romanos los canales exteriores estaban cubiertos para que el agua no se ensuciara. Por cierto, también inventaron las tuberí­as de plomo que se usaron hasta hace bien poco en las canalizaciones del mundo entero.

Saltemos de la construcción, de la que podrí­amos hacer un libro por cada gran edificio que construyeron (El Panteón, Coliseo de Roma etc) ha otro tema diametralmente opuesto, la medicina, cuestión para nada baladí­. Eran expertos en cirugí­a, capaces de practicar traqueotomí­as, extirpación de pólipos, amí­gdalas e incluso hacer pequeñas intervenciones de cirugí­a plástica. Para realizar tan minuciosas operaciones su material quirúrgico era prácticamente igual al usado hoy en dí­a. Para que el paciente no sufriera ni diera problemas en la operación, tení­an expertos en sedación, lo que hoy conocemos como anestesista.

Para concluir otro de los pilares fundamentales de la sociedad romana, sus ejércitos, sobre los que se sustentó el control y expansión del mayor imperio que jamás habí­a visto el hombre. Perfectamente organizados en legiones y unidades cada soldado tení­a un rango y objetivos claramente definidos, gerarquización absoluta para crear un ejercito infalible, gracias a su organización, disciplina, tácticas y por supuesto maquinarí­a militar. Los soldados estaban equipados con una cota de malla sobre la cual llevaban una escafandra formada por hojas de metal unidas por cuero que daban libertad de movimiento y evitaba que las flechas dañaran de muerte al portador. Complementaban su indumentaria un casco, cinturón de cuero, espada, cuchillo, escudo y la famosa Pilum, una lanza: 120 cm de altura, 60 de los cuales eran una vara metálica terminada en punta con forma de arpón. Era un arma muy mortí­fera, si daba en el cuerpo las heridas producidas mataban o dejaban fuera de combate al enemigo y si impactaba sobre un escudo, la vara de metal se doblaba, inutilizando tanto la propia jabalina como el escudo. La milicia era apoyada por artillerí­a pesada, sobre todo en los asedios. Uno de los artilugios más conocidos y que se usarí­an en las tácticas de guerra durante muchos siglos es el Onagro, una catapulta capaz de lanzar rocas de gran peso a distancias de 800 metros, con las que barrí­an a los soldados de las murallas y destruí­an las torres de defensa.

Al igual que con el caso de Grecia y con las grandes civilizaciones de las que seguiré hablando en posteriores entregas, este texto se queda corto, son muchos más los inventos y avances tecnológicos que salieron de la factorí­a romana pero el objetivo de estos artí­culos no es otro que poner las primeras semillas que despierten la curiosidad del lector para que él siga investigando. Espero que por lo menos ese objetivo se esté cumpliendo. La próxima semana seguiré con otra gran civilización, aún por determinar, para mantener un poco la intriga.

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Deja un comentario

  1. Mónica Garcí­a

    Gracias por la información. Me fue de mucha utlidad para ayudarle a mi hija de 6 años en una tarea y exposición sobre el Imperio Romano.

  2. manuel

    interesante reportaje
    la verdad es que lo que mas despierta mi curiosidad es el coliseo de roma, y las naumaquias o guerras con barcos que hacian en su interior, no sabras como hacian para llenar el coliseo de agua o la tecnologia que utilizaban no¿¿¿¿¿¿¿ graciasss


  3. datos muy interesantes e ilustrativos, muchas gracias.
    no olvidar que la catapulta fué inventada en siracusa por arquimedes, en su artí­culo parece como si fuera tecnologí­a de los romanos, a los que se detuvo en Siracusa por mas de dos años.

  4. dora

    que aburrido

  5. cristina

    mira dora eres una mal agradecida si no te gusta este sitio en la web no entres y a mi me sirvió mucho esta informacion muchas graciassssssss…….! felicidades


  6. a mi me sirvio mucho la informacion para un proyecto que me pidieron.
    gracias

  7. ricardo

    gracias por esa informacion me fue de mucha utilidad para una investigacion que me dejaron en la escuela sobre roma.
    ¡MUCHAS GRACIAS!