Tecnologí­a antigua III: Incas

26 de Diciembre de 2008

Después de los dos artí­culos anteriores a este donde se hací­a un paréntesis en la serie “tecnologí­a antigua” para dar unas cuantas ideas de gadgets ideales que regalar estas navidades (1 y 2), sigo con las tercera (y quizás última entrega por el momento) de tecnologí­a antigua, en esta ocasión saltando el charco y centrandome en una de las grandes culturas del continente latinoamericano, los Incas.

El Imperio Inca llegó a tener una superficie de 2.000.000 de kilómetros cuadrados, siendo el mayor estado prehispánico en toda América, alcanzando importantes cotas de desarrollo cultural, tecnológico y cientí­fico. Con semejantes magnitudes, es de esperar que su tecnologí­a en diferentes ámbitos fuera avanzada, si no simplemente no hubieran llegado a esos niveles de desarrollo.

Empecemos por la agricultura, cuestión vital para la supervivencia del pueblo, junto con los sistemas de conservación alimentaria que se verán después. Un fallo en cualquiera de esos dos ámbitos (una mala cosecha o no conservar los suficientes alimentos) podí­a provocar el colapso absoluto de todo el sistema, el estomago es lo que tiene, con eso no se jugaba en época de los Incas y en la actualidad sigue igual de vigente. El mayor problema al que se enfrentaban era la propia geografí­a, con bastos desiertos costeros y abrupto terreno, además de convivir diferentes tipos de suelos para los que tuvieron que desarrollar tecnologí­as concretas dependiendo del caso. Se estima que llegaron a cultivar setenta especies vegetales diferentes, desde papas hasta maí­z o algodón, con dos técnicas principales, los Andenes o Terrazas, con los que evitar la erosión y aprovechar las laderas y la técnica “waru waru”, consistente en arar surcos alrededor de los cultivos para llenarlos de agua y crear así­ microclimas controlables y más estables que el ambiente. También tení­an pequeñas pozas que se llenaban de agua con la lluvia, mini-depositos para tiempos de escasez.

La conservación de alimentos era otra de las obsesiones del pueblo Inca, para lo que idearon diferentes formas de mantener los alimentos almacenados durante largos periodos de tiempo. Las carnes se secaban al sol y el pescado bien se secaba bien se salaba. Completando la despensa se encontraban diversos moluscos, una especie de jalea a base también de moluscos que servia para hacer sopas y diversas algas de agua dulce y de mar.

En la parte de la hidráulica el imperio llegó a tener un control baste bueno, el agua era no solamente la que permití­a hacer crecer sus cosechas si no que la consideraban algo divino, existí­a todo un culto al agua y los rí­os. Ya comenté sobre los andenes y los “waru waru” pero no se quedaron ahí­. Consiguieron un sistema bastante complejo de canalizaciones, como el acueducto de Cumbermayo, a 3.500 metros de altitud y con 9 kilómetros de longitud hecho de piedras o el de Cantayoc, unas galerí­as subterráneas con respiraderos que sirven para ver el nivel del agua y digo sirven porque siguen en funcionamiento.

Otro de los puntos donde el ingenio de los pobladores andinos destaca sin duda es en la construcción de puentes colgantes, situados a grandes alturas y que salvaban importantes desfiladeros. Los hací­an a base de sogas confeccionadas con fibras naturales, entrelazando “cordones” de menor tamaño hasta conseguir el grosor necesario. Algunos de los construidos sobrepasaron los 160 pies de longitud. Como anécdota, los colonizadores españoles, nunca consiguieron un puente mayor a 95 pies.

Para terminar este breví­simo repaso hacer mención sobre un campo del cual se han descubierto y constatado cosas este mismo año 2008 que se nos escapa de las manos por momentos. La cirugí­a Inca. Se sabe, después de estudiar 66 cráneos encontrados en diversos yacimientos situados en la zona del Cusco, que los cirujanos incas realizaban trepanaciones de forma bastante frecuente, con interesante grado de sofisticación. Según el estudio un 83% de los pacientes sobreviví­a a la intervención, con escasa prevalecí­a de infecciones. Se deduce pues que conocí­an sistema de anestesia local (usaban la coca y la cerveza) y bálsamos antisépticos.

Como en las dos entregas anteriores podrí­a extenderme hasta el infinito y más allá escribiendo sobre todas las tecnologí­as de los Incas, pero no quiero saturar al lector. Por el momento aquí­ finaliza esta serie de artí­culos de tecnologí­a antigua, que espero gustaran y como dije siempre, sirvieran para sembrar un grano de curiosidad sobre estas grandes civilizaciones. Aprovecho para felicitar la navidad a todos los que por aquí­ se pasan, que tengan buenas fiestas y cuidado con el turrón.

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  1. aj ke wea es terrible de penkaa la wea
    si se supone ke tienen ke ser we aweonao weon


  2. se supone ke tienen ke ser weas kortas aweonaooooo

  3. adela tejada

    los estudios de una de la grandes civilizaciones como el pueblo inca me hace reflexionar sobre el medio ambiente, este pueblo nos da una gran lección, nos da ha entender que podemos vivir en armonia con la naturaleza sin necesidad de tanta sofisticación en estos momentos no habría contaminación, cambio climatico, extinción de especies etc, etc. En la actualidad nosotros los seres humanos del siglo XXI somos los atrazados y los salvajes. Que sabiduria tenian los pueblos de antes.