Biochips: El ejército “nano-tecnológico”

13 de Febrero de 2009

Permitirán construir prótesis imposibles de fabricar en la actualidad y en lugares de difí­cil acceso, permitirán efectuar diagnósticos médicos mucho más fiables, podrí­an permitir monitorizar y mejorar el procesamiento de productos quí­micos y alimenticios, desarrollar medicamentos más eficaces que incluso podrí­an modificar su comportamiento en función del paciente tratado. El ejército de los nano-computadores se está acercando y promete avances médicos y biológicos sorprendentes hasta la fecha.

¿Qué son los Biochips?

Todo surgió a finales de los años 80, cuando cuatro cientí­ficos crearon la plataforma “GeneChipâ€? que consistí­a en la construcción de secuencias de DNA sobre chips.

Los biochips son una combinación de moléculas orgánicas y técnicas microelectrónicas. Están basados en la ultra miniaturización de chips compuestos de material biológico de alta densidad de integración, a diferencia de los microchips integrados en los ordenadores, compuestos de circuitos electrónicos. En ambos casos pueden estar montados sobre silicio, y en el caso de los biochips, sobre cristal y plástico.

Los biochips están divididos en unas pequeñas casillas que actúan cada una a modo de un tubo de ensayo en el que se produce una reacción. El número de estas casillas es muy elevado, llegando incluso a los centenares de miles. Cada casilla del biochip posee una cadena de un oligonucleótido, que puede corresponder a una sección del gen de estudio (cuando se conoce su secuencia) o a mutaciones del mismo. Debido a la extrema miniaturización del sistema se pueden analizar en un único chip todas las posibilidades de mutación de un gen simultáneamente.

Aplicaciones infinitas

La evolución de esta tecnologí­a es constante y a pesar de ser de muy reciente aparición, ya se está estudiando su utilización en numerosas aplicaciones prácticas:

  • Realización de estudios de comparación de activación de determinados genes en tejidos sanos y enfermos.
  • Estudio y detección de mutaciones genéticas.
  • Diagnóstico y detección de agentes patógenos (microorganismos).
  • Monitorización y estudio de los efectos de determinados fármacos, permitiendo mejorar la dosis y detectar posibles efectos toxicológicos que facilitarán los tratamientos actuales.
  • Valoración y capacidad de actuación frente a un tratamiento. Los biochips permitirán analizar los efectos de un determinado tratamiento y actuar en consecuencia.
  • Ayudarán a la reconstrucción y regeneración de determinados tejidos e incluso a la construcción de prótesis sin necesidad de intervención quirúrgica.

En definitiva, podremos disponer de robots microscópicos que ayudarán a la mejora en la calidad de vida de los seres vivos, convirtiéndose en un aliado imprescindible en el tratamiento médico y en la medicina preventiva.

El futuro es el presente

La constante evolución en campos como la nanotecnologí­a, la bioinformática y el avance en la combinación de materiales biológicos y microelectrónicos, está acercando el futuro mucho más de lo que cabí­a esperar. Muchas de las aplicaciones mencionadas anteriormente, aunque de momento en ví­as de experimentación, ya están permitiendo obtener resultados positivos y satisfactorios.

La imparable evolución de la informática, en cuanto a la utilización de componentes con mayores capacidades de transmisión de datos y el creciente interés despertado en la comunidad cientí­fica por la aplicación de la nanotecnologí­a en todos los campos de investigación, prometen un futuro cargado de nuevas innovaciones y aplicaciones tecnológicas.

Quizá los nuevos médicos del futuro no lleven bata blanca, es posible que los quirófanos, tal y como los conocemos en la actualidad, estén en ví­as de extinción, incluso cabe la posibilidad que alguna de las capacidades sensoriales innatas al ser humano cambien de forma radical, escaladas y/o mejoradas por pequeños ejércitos invasores compuestos por biochips.

Y todo esto nos enfrenta a la disyuntiva moral, de contemplar el amanecer de una nueva raza de seres mejorados y optimizados, que curarán sus heridas de forma autónoma, retrasarán de forma voluntaria el envejecimiento de sus células, e incluso podrán disponer de capacidades que hasta ese momento le eran negadas por la propia naturaleza…

…¿se convertirá el ser humano en creador de una nueva especie?…no sé…el futuro está demasiado cerca.

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