Los Oscar, la pasarela más famosa del mundo

26 de Febrero de 2009

Ochenta años de alfombra roja dan para mucho, pero tras las lágrimas de ilusión, los discursos emotivos y los flashes incensantes, lo único que queda después de la ceremoní­a de los Oscar es la imagen de los ganadores con la flamante estatutilla y un traje que para bien o para mal pasará a la historia gracias a las hemorotecas.

Las estrellas son conscientes del interés que suscitan y saben que esa noche medio mundo tendrá los ojos puestos en cada detalle de su indumentaria, por lo que la cuidan más nunca. Las grandes firmas también lo saben, y tratan de aprovechan la enorme publicidad que supone ver sus creaciones sobre las curvas de una celebritie ofreciendo sus mejores vestidos a las actrices nominadas.

Sin embargo no siempre consiguen seducirlas, es el caso de Penélope Cruz, una fija en estos saros y en las listas de las más elegantes, que en esta ocasión ha preferido ignorar los cantos de sirena de los diseñadores de moda para llevar un vestido con historia. Nada menos que 60 años tení­a la pieza de Pierre Balmain con la que Pe subió al escenario del teatro Kodak a recoger su premio. Se reencontró con él ocho años después de verlo por primera vez y supo que era el momento de comprarlo.

Pe no es la única que ha apostado con éxito por el vintage. La web de la revista InStyle lanzó el mes pasado una encuesta para que los lectores pudieran elegir su vestido favorito de la historia de los Oscar y los internautas se decantaron por el precioso vestido negro de Valentino que llevó Julia Roberts el dí­a que ganó por su papel en Erin Brockovich. Según cuentan, a la firma le supuso en su dí­a más de 30 millones de dólares en publicidad

Sin embargo y por muy en serio que se lo tomen las estrellas, el cine no es más que espectáculo, Bjí¶rk lo sabe, y por eso quiso aportar la nota de humor y excentricidad acudiendo a la gala de 2001 con un cisne a cuestas. Por si el vestido no era suficientemente llamativo, la cantante soltó un huevo en medio de la alfombra roja para indignación de los crí­ticos de moda que al dí­a siguiente se cebaron con ella. Ocho años después su estilismo transgresor se ve como una burla simpática y reivindicativa a una industria que vive de la imagen.

Por desgracia los desatinos estilí­sticos de otras no son premeditados, sino fruto de una mala elección o del poco gusto de la actriz de turno. Es el caso de Cher, con unas transparencias de un tal Bob Mackie más propias de un show de Las Vegas que de una entrega de premios.

Sin embargo tanto los trajes despampanantes como los poco estilos cumplen una misma función (y no nos referimos a la de vestir a sus dueñas, que también), forman parte del show y sirven para dar de que hablar durante dí­as, ¡algunos incluso años!.

Comparte este artículo:
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • Twitter

Deja un comentario

  1. Morrissey

    Yo me alegro un montón de tener a Pe haciendo de embajadora de España por el mundo! Siempre presume de española. Vamos, que la cambiaba por cualquier de nuestros polí­ticos.

    Y tenemos que reconocer, que siempre va elegantí­sima. Y además de estar guapí­sima con el vestido de la ceremonia, la historia de que dijese en la tienda, hace años, “algún dí­a volveré a por este vestido”, es preciosa.

  2. Facebook User

    Muy de acuerdo contigo, Pe iba muy guapa y a mi me encantó el discurso, estuvo muy bonito que se lo dedicara a los directores con los que empezó y que se acordara de donde viene.
    Me da mucho pena que algunos la cuestionen, se lo ha currado mucho para llegar donde ha llegado y además es muy buena actriz, espero que con este premio se deje de poner de una vez por todas en duda.


  3. Muy buen reportaje. Sinceramente Pé estaba radiante con el vestigo vitage de Pierre Balmain. Como ella bien comentó, lo tení­a reservado para una buena ocasión y que mejor, que la gala los Oscar con estatuilla incluida. Le dió buena suerte.