Hoy va de parkings verdes, pero nada tiene que ver con el color de las rayas que delimitan las plazas de una zona, ni con que haya un parking libre.
Una de las actividades que más CO2 emite sin darnos cuenta es la búsqueda de aparcamiento. Hay ciudades en las que hay que dar vueltas y vueltas para poder encontrar un hueco donde descansar tu vehículo, hasta perder más de una hora (y doy buena fe de ello y no en pocas ocasiones). El problema es que una hilera de coches arrancando y parando y recorriendo los kilómetros a los que da tiempo en ese calvario, emiten mucho CO2.
Por eso es importante que las administraciones locales sean eficaces gestionando los modos, forma y número de plazas de aparcamiento en los entornos urbanos.
Una de las medidas más eficaces es la de los parkings disuasorios. Son aparcamientos que se colocan al lado de grandes centros de transporte y consiguen poner en comunicación a las personas que no tienen buenas comunicaciones o éstas carecen de la regularidad que a sus vecinos gustaría. Suelen tratarse de aparcamientos gratuitos o de precio reducido. En algunas ciudades se empieza a implantar el combinado metro o tren + parking a un precio reducido. Es una buena forma de agilizar el transporte, liberar la carretera y así emitir menos CO2.
También ocurre, que en ocasiones se protegen entornos naturales con este tipo de parkings, como es el caso de los Lagos de Covadonga o el Timanfaya en Lanzarote. Aparcas en un punto y a partir de ahí todos juntitos en autobús.
Otra medida que pienso que está llamada a implantarse a corto medio plazo son los parkings inteligentes o parkings robotizados. Son aparcamientos que tras recibir un coche en una cabina, mueven ésta, desplazando el vehículo hasta otra cabina donde es deslizado. Según algunos cálculos, se ahorra media tonelada de dióxido de carbono por cada aparcamiento que se realiza en este sistema. La gestión del espacio es espectacularmente eficaz, ya que ha multiplicado por más de cicnco veces las capacidades.
Sin duda, un logro tecnológico que facilita las cosas ya que ahorra tiempo, combustibles, nos libra de muchas maniobras y es un alivio para muchos ya que en un futuro, dejarán olvidadas esan terribles pesadillas que son las columnas del aparcamiento.
Como se puede apreciar en el vídeo, son altamente eficaces en el aprovchamiento del escaso suelo que queda en las ciudades.
Sinceramente, cuando la tecnología esté bien desarrollada y probada, creo que las administraciones y empresas deberían emprender grandes inversiones para combinar estos dos tipos de soluciones que conseguirían atenuar las nocivas emisiones de los vehículos aparcando: la construcción de parkings automatizados en puntos estratégicos del transporte en las ciudades. De hecho eso haría más cómodo ir a trabajar cada día para muchos y liberaría las calles para el transporte público y privado y los aquellos que usan el vehículo para trabajar. Ganaríamos todos.
Se me ocurre otra idea y es penalizar los aparcamientos a los más contaminantes. O para que suene mejor, reservar más zonas para los vehículos que demuestren emitir menos. Esto se identificaría con algún tipo de etiqueta, premiando así a los híbridos, a los que usen biocombustibles, etc y cómo no, a las motos y biciletas… porque no me diréis que el parking más ecológico no es este:
Claro que con la manía de llamara a todo bio, verde, eco… cualquier cosa intenta colar… pero no todo vale.
























buen comentario, muy interesante.
un saludo