Crisis y nuevos hábitos energéticos

27 de Mayo de 2009

En Move Your Mind Bio hemos hablado sobre medidas de ahorro para responder a la crisis y hemos propuesto que la solución energética a la delicada situación económica y social del planeta es el negavatio.

Parece que las últimas noticias sobre consumos energéticos y emisiones de CO2 hacen pensar que el efecto crisis se hace palpable. El caso es saber si es antes el huevo que la gallina, es decir, si la gente se ha concienciado de que como hay crisis hay que ahorrar o bien es que la gente ha dejado de hacer tantas cosas (entre otras muchas trabajar), que el consumo se reduce.

Como argumento para la primera posibilidad (el efecto conciencia), valdrí­a la presunción solidaria con el entrono. Es decir, la cosa está muy mala, así­ que no vamos a empeorar. En este sentido podemos acompañar con otros efectos como el de la reducción de las multas. Parece que las buenas costumbres nos invaden. También puede ayudar el hecho de que la sociedad comprenda el coste social que supone y sobre todo supondrá el mal cuidado del entorno, las emisiones incontroladas y en general el despilfarro energético.

Pero la otra opción es la del no nos queda más remedio. Es posible que las costumbres en los españoles hayan tenido que cambiar por varios motivos. De hecho, el argumento de las multas se desvanece cuando leemos que hay más acidentes, o sea, que es porque la gente no tiene ni un duro. La luz y el gas suben y los sueldos no. De hecho los sueldos lamentablemente para muchas personas han desaparecido y hay que extremar las posibilidades de ahorro. Un ejemplo claro es el descenso de los desplazamientos en vehí­culo. Con millones de parados más, se coge el coche menos. Claro que, ¿esto también explicarí­a la reducción de la multas? Vaya lí­o.

Abrimos la tecera ví­a para explicar el descendso en emisiones, que es la proliferación de energí­as renovables de la que ya nos hemos hecho eco en Move Your Mind Bio. Esto sumado a la reducción del consumo ha hecho que las emisisones se hayan reducido en más del 6% respecto al año anterior.

Pero para refrescar memorias recordar que el compromiso adquirido en Kyoto por España era aumentar desde 1990 las emisiones de CO2 en un máximo del 15%. Y estamos muy, muy lejos. A falta de imputar definitivamente el año 2008 nos encontramos en un alarmante 42%. De ser definitivo el estudio que referenciamos en este artí­culo España se encontrarí­a un 37% por encima de Kyoto. Claro que el año 2009 de más crisis y el continuo aumento renovable nos puede colocar lejos pero mejor, mucho mejor.

Desde luego hay que pensar que esto no viene de una medida voluntaria, ni de una buena costumbre, sino por la crisis, pero creo que es hora de plantearse que el buen hábito de ahorrar (energí­a o lo que sea), adquirido en este perí­odo de “vacas flacas”, ha de guardarse como oro en paño para el futuro y junto los progresos que se realicen en el mix energético en materia de energí­as sostenibles, nos pueden hacer avanzar en el buen sentido de reducir el consumo, optimizar el ahorro energético y emitir cada vez menos.

Que la crisis nos sirva para algo.

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