Las groupies forman parte indisoluble de la historia del rock and roll, una historia llena de sexo, escándalos, drogas y excesos que lleva fascinando al público desde el nacimiento de este estilo musical con el que vino parejo el fenómeno fan.
Los sesenta fueron la década de la revolución sexual para una generación de jóvenes que aprovecharon el fin de la censura, el auge del movimiento feminista y el descubrimiento de la píldora para experimentar una libertad nunca antes soñada.
En medio de ese clima de permisividad las bandas de rock se erigen en nuevos gurús de una juventud sedienta de mitos. Las quinceañeras, que acababan de descubrir el poder de seducción de la minifalda, ya no se conformaban sólo con discos autografiados, el premio gordo era compartir cama con sus ídolos.
La mayoría de ellas no pasaron de un encuentro efímero en una habitación de hotel, pero otras establecieron relaciones más profundas y hasta siguieron a las bandas en sus giras de conciertos como un miembro más de la troupe. A este grupo pertenecen dos de las groupies más célebres de la época: Marianne Faithfull y Anita Pallenberg.
Estas dos amigas se movían como pez en el agua en las fiestas Vip, Marianne era cantante y Anita modelo y actriz, aunque por lo que alcanzaron fama fue por su turbulenta relación con los Rolling Stone. Anita era novia de Brian Jones, estuvieron juntos varios años hasta que en 1967 durante un viaje a Marruecos, Anita, cansada de los desmanes con las drogas de Jones, le abandona por Keith Richards, con quien regresa a Londres dejando a su novio en Marruecos.
Brian Jones jamás perdonó a su compañero de banda la traición, apenas dos años después murió ahogado en su piscinas en extrañas circunstancias.
La pasión de Anita por Richards duró años, hasta en el rodaje de Performance se cruzó en su camino Mick Jagger, con quien tuvo un affair que fue grabado y expuesto en un festival de cine porno en Amsterdam. Richards dejó de hablar a Jagger por un tiempo pero siguió enganchado a Anita. La gota que colmó el vaso fue el suicidio de un chico de 17 años en la cama de Anita, el joven se pegó un tiro con la pistola de Richards mientras éste estaba en Paris dando un concierto.
De las relaciones de Anita con los Rolling nacieron canciones tan emblemáticas como Sympathy for the devil, Happy, o Beast of burden.
Marianne Faithfull por su parte era hija de una familia rica, entre sus antepasados figura el escritor Leopold von Sacher-Masoch, de cuyo apellido deriva la palabra masoquista, de joven pasó por un convento pero pronto sustituiría los hábitos por la música, las fiestas, la heroína y Mick Jagger, de quien fue novia oficial hasta que éste decidió sustituirla por Bianca Pérez. Ella tampoco perdió el tiempo, además del cantante de los Stones, compartió lecho con Brian Jones, Jimi Hendrix, Keith Richards y Jeremy Clyde. Tras un época oscura, Marianne superó su adicción a las drogas y ha conseguido grandes éxitos como cantante y actriz, en 2008 publicó su último disco Easy come, easy go.
Otro nombre mítico entre los mentideros del rock fue el de Bebe Buell, cuya historia inspiró el personaje de Penny Lane en Casi famosos. Nombrada Playmate del año, en su agenda de conquistas figuran Iggy Pop, David Bowie, Mick Jagger, Jimmy Page, Rod Stewart, Stiv Bators, Elvis Costello, John Taylor y Steven Tyler, con quien tuvo a su hija Liv Tyler.
Y no podíamos cerrar una antología de las groupies más famosas sin mencionar a Pamela des Barres. Esta pelirroja de Kentucky comenzó su carrera de groupie con Jimmy Page, guitarrista de los Led Zeppelin, al que siguieron Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jim Morrison, Mick Jagger o el actor Don Johnson entre otros.
A mediados de los 70 Pamela era ya una vieja gloria de Sunset Strip, como muchos de los ídolos del rock que habían pasado por su cama, hastiada decidió probar suerte como actriz y sentar la cabeza casándose con Michael Des Barres, cantante de los Silverhead. Tras su paso fallido por la industria del cine y por las páginas de Playboy, Pamela escribió sus memorias como groupie en un libro titulado I´m with the band, que pronto se convirtió en un best seller. A día de hoy sigue escribiendo para diferentes publicaciones y todavía se deja caer por algún que otro concierto, acompañada de músicos veinte años más jóvenes…
Eran otros tiempos, en los que la amenaza del SIDA no existía y la música era una forma de transgresión más que un negocio. Hoy las historias de aquellas groupies, liberales y melómanas, nos traen recuerdos de una época lejana, llena de sexo, drogas y rock and roll.



























Que tiempos aquellos…
No es que hoy en día no se haga buena música, seguramente se haga mejor incluso y mucho más perfeccionada, pero ante nombres como Morrison, Hendrix, Bowie, Page, Richards, etc, los Timberlake, Rihanna, Spears o Coldplay, no les llegan ni a la suela de los zapatos.
Independientemente del gusto musical de cada uno, los personajes musicales de hoy en día quedan muy lejos del carácter y la personalidad de aquellos músicos.
Los groupies de entonces se tatuaban el nombre de sus ídolos, se subían a una furgoneta y los seguían por todas partes; vivían intensamente. Hoy en día, las hipotecas, el trabajo de oficina, el pilates y el colesterol nos roban demasiadas energías como para vivir con la intensidad de entonces.
si es vdd ahora tenemos que ser groupies de ocasion,aunque me gustaria que hubieran aun ese tipo de grupos tipo rolling stones o the who ,ahora no es muy atractivo ser una groupie