Nadia Comaneci, la mujer 10

26 de Octubre de 2009

Si hay un deporte especialmente duro en el programa olí­mpico es sin duda la gimnasia artí­stica, especialmente para las mujeres ya que en la competición participan a edades muy tempranas, cuando todaví­a son niñas con todo lo que ello supone de sacrificio y entrenamiento a una edad en que una persona no está preparada para competir a un nivel tan alto. Aun así­ estas niñas son capaces de superar la presión y competir por las medallas y si hay una gimnasta que ha destacado por encima de todas ha sido Nadia Comaneci.

Comaneci participó en sus primeros juegos olí­mpicos a la edad de 14 años, fue en Montreal 1976 y en ellos forjó su leyenda al ser la primera gimnasta en obtener la máxima puntuación, el 10. Aunque no sólo una vez sino siete en total (3 por equipos, 2 en el absoluto individual y otros 2 en las finales de paralelas y barra). Como nunca se habí­a conseguido antes un 10 los marcadores no estaban preparados para registrar el 10 así­ que le puntuaron con 1,0. En esos juegos se hizo con 5 medallas, tres oros: en el concurso general femenino, barra de equilibrio y barras asimétricas donde obtuvo la perfección al conseguir dos dieces en sus dos ejecuciones. Además ganó la plata por equipos y el bronce en suelo femenino.

Su actuación sin precedentes la catapultó a la fama, al volver a Rumania fue considerada una heroí­na y debido al régimen soviético de su paí­s fue instrumentalizada como elemento de propaganda de las bondades del modelo comunista siendo declarada “héroe socialista del trabajo”. En el otro lado del mundo se convertí­a en portada de la revista Time con un “She´s perfect”.

Pero la vida de un deportista es dura y tras el gran éxito llegaron los primeros reveses. Después de seguir demostrando su calidad durante 1977, pero en los dos años previos a los juegos de Moscú Nadia Comaneci lo pasó mal debido a su aumento de peso (motivado por el crecimiento en el que dejó de tener cuerpo de niña) y la presión que tení­a por ser la número uno. En el mundial de 1978 se cayó al suelo en el ejercicio de asimétricas pudiendo ser solo cuarta en la especialidad en la que habí­a sido perfecta tan solo dos años atrás.

Para los juegos de Moscú 80, famosos por el boicot de los Estados Unidos que no acudió debido a cuestiones polí­ticas, estaba en mejor forma, nuevamente ágil y delgada volvió a ganar varias medallas. En esta ocasión su actuación no fue tan deslumbrante como en Montreal, pero fue lo suficientemente buena para llevarse el oro en suelo femenino y en la barra de equilibrio y también dos platas una por equipos y otra en el concurso femenino. Cuatro medallas que sumadas a las de Montreal hací­an un total de 9 en su carrera.

Nadia con 18 años era ya una veterana en el mundo de la gimnasia, por lo que tras años con irregulares resultados se retiró definitivamente en 1984 a los 22 años. Pasó a ser profesora de educación fí­sica y entrenadora del equipo rumano de gimnasia. En 1989 se fue de Rumania, pidió asilo polí­tico en la embajada de Estados Unidos de Austria y más tarde pudo instalarse en Nueva York. Donde conoció a su futuro marido el también gimnasta Burt Conner con el que se fue a vivir a Montreal.

Una vez retirada y pasados los años empezaron a llegarle todo tipo de reconocimientos a su trayectoria, en 1996 recibió la mención honorí­fica como la atleta con mayor influencia de la historia y entró a formar parte del “Gymnastics Hall of Fameâ€?. Y en los premios deportivos a los mejores atletas del siglo XX en 1999 obtuvo el de mejor atleta femenina de la historia.

Actualmente sigue vinculada al mundo de la gimnasia, dirige con su marido una academia, edita una revista de gimnasia y tiene su propia productora que retransmite eventos deportivos. En su paí­s, tras el fin de la dictadura de Ceausescu y la llegada de la democracia, fue otra vez reconocida y ahora es presidenta de honor de la federación de gimnasia y también del Comité olí­mpico rumano. Además colabora con diferentes fundaciones benéficas, tiene su propia lí­nea de cosméticos y ha realizado labores de comentarista en los juegos de Atenas 2004 y Beijing 2008 para la cadena mexicana Televisa.

Nadia Comaneci no tuvo una vida fácil tras llegar a la perfección en deporte tan exigente como en la gimnasia en el que la carrera del deportista es muy ingrata ya que no ganan precisamente mucho dinero más que unos pocos años en los que se dedican las 24 horas durante la edad de formación (académica y personal) y con todos los problemas polí­ticos de su paí­s se puede decir que ella tuvo suerte por ser tan famosa, otras muchas niñas se quedaron en el camino. Desde aquí­ nuestro homenaje a una de las más grandes deportistas de la historia. En el siguiente video podéis ver su ejercicio perfecto.

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  1. Información Bitacoras.com…

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  2. CLAUDIA ISABEL GODOY IBARRA

    Hola, para mí­ la gymnasia olimpí¬ca significó mucho
    en mí­ niñez y repercute hasta el dí­a de hoy con mis
    31 años acuesta. Tengo los mejores recuerdos de esta disciplina deportiva, de cada paso para llegar al
    mejor resultado: superar los miedos, ir más allá
    de la belleza corporal y su movimiento..se deja el espí­ritu y se siente con una emoción intenza en el pecho.
    A nadia se le puede dar las gracias por contar su historia en ese recorrido que tuvo la suerte de
    seguir con apollo o sin él, pues ahí­ está el
    mérito al esfuerzo.
    Yo reconozco su atractivo como gymnasta y siempre será un í­cono a seguir por los que aman esta disciplina.
    Claudia, Chile

  3. ANONIMO

    MI IDOLO