Camino de Copenhague

18 de Noviembre de 2009

El próximo mes de diciembre se celebra en Copenhague la cumbre más importante en lo que al cambio climático se refiere de los últimos años, organizada por Naciones Unidas. Se trata de la segunda parte de Kioto, que tanto se ha nombrado por muchos, en bastantes ocasiones sin conocer a fondo las consecuencias de los acuerdos. Kioto para casi todos es “ese evento donde se dijo lo de las emisiones”. El caso es que en la capital danesa se pretende renovar el protocolo de 1997.

El caso es que cada dí­a más el escepticismo invade a los ciudadanos de “a pie” sobre la capacidad de los dirigentes de solucionar algo en estas reuniones. En Move Your Mind Bio vamos a tratar sobre el marco en el que se va a desarrollar la cumbre en tierras danesas y sobre todo los actores llamados a liderar el cambio que se desea sea el resultado de la cumbre.

Hay dos circunstancias principales que hacen que esta cumbre sea notablemente distinta, precisamente en estos dí­as que se desarrolla la cumbre entre Estados Unidos y China, son estos dos paí­ses los que dibujan un escenario diferente.

Por un lado, Estados Unidos en el tiempo del premio Nobel de la Paz de un Obama que aún “no ha empatado con nadie”, parece que se va a sumar a la causa esta vez. Obama basó parte de su discurso electoral en la lucha por el medio ambiente y al menos de palabra sigue con la intención. Habrá que esperar a los hechos. Muchos criticaron la actitud de Estados Unidos de haber mirado para otro lado en tiempos de Kioto, incluyendo la época del ahora activista Al Gore. Otros lo que alaban fue la sensatez de Estados Unidos no firmando un acuerdo que era incapaz de cumplir. Quedándonos en el medio de ambas visiones, espero que los norteamericanos acudan con un compromiso a la cumbre, pero eso sí­ que sea realizable, que prometer por prometer no llevará a ningún destino.

Y por el otro lado está China. Ese paí­s sobre el que se está diciendo: “ya veréis cuando los chinos crezcan”, como si la quinta parte de la población no tuviera derecho de notoriedad mundial. Esos dí­as que auguraban algunos parece que están más cerca, ya que el paí­s asiático no para de crecer. Y claro, crecer hoy en dí­a se hace a base de energí­a. Y si occidente pone una barrera para que los demás no crezcan peligrosamente, mientras aprenden con su autodesarrollo tecnológico a ser eficientes, los chinos son un desastre ecológico. Pero me pregunto yo, que si alguien serí­a capaz de asumir ese crecimiento sin quemar combustibles fósiles.

Luego está Europa. Amalgama de paí­ses eficientes, que han cumplido su compromiso adquirido en Kioto y otros que ni de lejos como España. Tal vez esto sea porque no estuvimos muy listos. España no estaba en disposición de asumir el compromiso por su aún escaso desarrollo. Pero creo que tenemos una oportunidad de ser un ejemplo debido al momento de desarrollo que tenemos en industria eólica y fotovoltaica, teniendo además una gran superficie para colocar huertas solares y muchos kilómetros de costa para ir instalando eólica off-shore.

Sin embrago da un poco la sensación de que Estados Unidos y Europa, desarrollan tecnologí­as, pero despacito, dicen que hay cambio climático, pero no mucho. Están viendo que pasa con la crisis y si sigue valiendo la cultura del pelotazo y la construcción, para poco a poco explotar las energí­as renovables en Asia, Sudamérica y í?frica para seguir con todo bajo control.

Luego está Rusia, uno de los mejor parados de Kioto, ya que firmaron tras duras negociaciones que les dejaron con un compromiso muy sencillo de cumplir por un paí­s despoblado que dispone de diversos recursos energéticos. Así­ pudieron mercadear con las emisiones y junto con Ucrania amenazar a la Unión Europea con cortar el grifo del gas.

Esto último es algo de lo que el pueblo no ve claro. Si no puedes contaminar, no puedes. No vale cambiar dinero por contaminación a los paí­ses menos desarrollados. Es como comprarle tabaco al hermano pequeño porque a él no le dejan. No va a ningún sitio.

Espero que Estados Unidos asuma que ha de luchar por el mundo igual que todos, primero porque es su deber y segundo porque es tiempo de compartir el poder mundial más equitativamente. Europa a de poner encima de la mesa sus mejores dotes para la tecnologí­as renovables y ofrecerla a los paí­ses menos eficientes y además más desarrollados, que necesitarán incrementar su gasto energético en los próximos años. Si no, señores dirigentes, no les vamos a creer.

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  1. [...] que se concentren en el tiempo y aprovechen la ola de movilización mundial que el escenario de la cumbre de Copenhague va a producir. Tal vez sea una buena oportunidad para que los que manejan el mundo se conciencien [...]