Estamos en tiempo de alerta global y conienciación masiva para afrontar el problema que se nos echa encima y que muchos tendrá apocalípticas consecuencias para todos: El cambio climático.
El clima según la Real Academia Epañola (RAE) se define como “conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región“ o bien “temperatura particular y demás condiciones atmosféricas y telúricas de cada país”. Sin embargo, la palaba tiempo se define (en la acepción que nos ocupa) con un general “estado atmosférico”.
Y tal vez sea eso lo que está pasando, que este tiempo como dicen muchos “está loco”. Tenemos un estado atmosférico anormal para las fechas en las que estamos y que ha llenado las playas en este último puente de todos los santos. El mes de noviembre se encuentra recién empezado y cualquiera duda aún en echarse el bañador en la maleta cuando viaja a zonas costeras.
El último mes de octubre ha sido el más cálido de los últimos 40 años, lo que confirma a muchos en que estamos en periodo de cambio. Pero claro, hace 40 años pensarían lo mismo.
Y es que el tiempo es en parte cíclico y caprichoso. Lo es en los años pero también en los meses en incluso en los días. En ciertas zonas no es nada raro que el cielo esté despejado y a mitad de mañana rompa a llover, dejando paso a una tarde soleada y una noche lluviosa de nuevo.
Esto, que en ocasiones nos puede venir bien y resultar agradable en ciertas épocas del año, hace que nos pasemos vacaciones veraniegas temiendo fuertes lluvias o vientos. Y no sólo hay que pensar en los humanos. Hay que pensar en esos pobres animales que dependen del tiempo. Los deshielos y las altas temperaturas hacen la vida imposible a muchas especies. Pero lo que es un drama es la difícil decisión de las especies migratorias, que se han de volver locas, al tener que cambiar sus periodos de estancia en una u otra zona.
También es cierto que llevo toda la vida oyendo a nuestros mayores eso de “vosotros no sabéis lo que es el frío” o aquello de “no sabéis lo que nevaba aquí antes”. Es cierto que uno tiene la sensación de que algo cambia, pero cuando me pongo pensar se me viene a la cabeza que hace menos de un año cayó una nevada en Madrid, mi ciudad, que muchos jamás olvidarán.
No voy a entrar en el artículo en guerra sobre el ascenso de temperaturas medio en los últimos 50 años y los que contestan esta teoría diciendo que esto responde a un ciclo natural o que las medidas de temperaturas anteriores no son fiables. Se trata de hablar de una sensación, no de clima, si no de tiempo.
Tal vez lo que pase es que en general, las temperaturas suben lentamente y que hay fenómenos que se radicalizan. El clima más cálido hace que se recrudezcan las tormentas tropicales y huracanes, que haya grandes tormentas y fuertes nevadas.
Pero los hay que no se conforman con estos cambios y juegan a manejar el clima como ha sucedido en Pekín provocando una gran nevada artifical llenando a base de nitrógeno líquido, para acabar con una larga sequía.
Realmente no parece que sea la mejor solución, el montar nubes artificiales, aunque puede ser una salida temporal para zonas secas. Lo que está claro es que algo no cuadra, el tiempo en noviembre no es normal aunque parece que vuelve el frío, parece que el tiempo está cambiando… es tiempo de cambio.


























Yo tengo claro que al final el otoño y la primavera pasarán a la historia y tendremos algo parecido a lo que ya está sucediendo..calor, calor y de repente un frío increíble. Y a la inversa, pasaremos de quitarnos la bufanda para salir en tirantes.
Ha sido escribirlo y frío en Madrid… aunque ayer estuve en Castellón y daban ganas de tumbarse en la playita aún.