Erik Carlsson dominó los circuitos europeos de rallies a principios de la década de los 60, demostrando el vigor y el carácter deportivo de la marca Saab. Sus hazañas mundialmente conocidas, pasan por derrotar a Porches y Mercedes al volante de un vehículo familiar de cuatro plazas que funcionaba a muchas revoluciones y de menor potencia.
La primera estrella de los rallies, hijo de un tendero de Trollhí¤ttan, paso de trabajar en una gasolinera a convertirse en uno de los más reconocido talentos del mundo de la  automoción. A lo largo de su trayectoria, él y sus distintos copilotos ganaron muchos rallies en Suecia, tres de la RAC consecutivos en las Islas Británicas y dos más en Montecarlo en 1962 y 1963. Tras esta última victoria comenzaron a darse cuenta de su popularidad, cuando Le Figaro les dedicó la portada a él y a su copiloto Gunnar Palm. Gracias a esta publicación los estadounidenses, que nunca antes se habían interesado por los rallies, supieron lo que había pasado en Montecarlo y comenzaron a preguntar por Saab.
Fue a principios de los años 50 cuando Carlsson compró su primer Saab (un Saab 92), lo hizo a un granjero arruinado, e inmediatamente empezó a probarlo en las estrechas colonias que rodean Thollhí¤ttan. Este terreno resulto ser un excelente preparador de pruebas para él, y así consiguió tener una extraña habilidad como piloto de rallies.
Victorias juntos
Saab se fijo en Carlsson, cuando ganó la “Riskpokalenâ€?, un difícil rally de invierno en Suecia. El dominio del sueco fue tal a lo largo de las 500 millas de la carrera que incluso tuvo tiempo para tomarse un café durante la última etapa. Aquella gran victoria le valió un contrato con Saab y una relación muy especial que todavía perdura hoy.
La victoria en el rally del RAC de las islas Británicas en 1960 fue otro paso importante para el reconocimiento de Saab fuera de Europa. Carlsson, siempre innovando, ideó un método para mantener el nivel de revoluciones en una curva para poder batir a potentes vehículos de cuatro tiempos con su motor de dos tiempos. Así lo explica él: “Al entrar en una curva, lo que tenías que hacer era frenar con el pie izquierdo y dejar el derecho en el aceleradorâ€?. Esto hacía que los pequeños vehículos con motor de dos tiempos pudieran salir de las curvas tan altos de revoluciones que resultaba casi humillante para todos los demás. Esta técnica creó un precedente, y los pilotos de rallies actuales siguen utilizando este método.
Seguridad ante cualquier vuelco
Todo piloto de rallies se enfrenta al peligro de las carreras, Carlsson sufrió algún que otro vuelco por llevar su Saab más allá del límite. Afortunadamente, llevaba un techo reforzado y ligeramente redondeado en los bordes, lo que permitía dar la vuelta al vehículo y seguir conduciendo.
Una de las autoras más populares de Suecia, Astrid Lindgren, tenía un cuento titulado “Karlsson en el techoâ€?, que rápidamente se convirtió en el apodo de Erik Carlsson. Y este apodo es mucho más que un mote, ya que Carlsson y su copiloto lo hicieron realidad en el barro del rally Safari en Kenia en el año 1964.
El automóvil de Carlsson se había quedado atascado en el barro, a causa de las fuertes lluvias. Con la ayuda de varios nativos, él y Gunnar Palm lograron hacerlo girar un par de veces hasta dejarlo en terreno firme. Así pudieron seguir conduciendo, llegando a conseguir un segundo puesto en la carrera. Cuando esta noticia fue conocida por los espectadores, todos les pidieron que repitieran el vuelco y así lo hicieron.
Los ganadores de la carrera, dispuestos a no quedarse atrás, quisieron imitarles. Desgraciadamente, su vehículo se quedó boca abajo y el aceite y el ácido que escapo de la batería arruinó el suelo del vehículo. Y es que hay acciones que sólo se pueden realizar con un coche seguro, y ese solo puede ser un Saab.























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