Igual que en las familias, los vehículos Saab tienen ciertas características que se transmiten de generación en generación. La marca pervive así con un diseño pulcro y funcional inspirado por su legado aeronáutico pero ofreciendo una expresión nueva y moderna a algunos de sus rasgos clásicos.
De esta forma, los diseñadores de vehículos Saab incorporan en cada nuevo modelo cuatro elementos clave de diseño para crear el inconfundible “estilo Saabâ€?: la cabina, el palo de hockey, el parabrisas y la parrilla.
La cabina: los Saab se diseñan siempre pensando en el conductor. Esto no es una teoría, sino una cuestión de ergonomía. El interior simula la cabina de un avión, con el conductor en el asiento del piloto y todos los controles distribuidos de la mejor manera posible para que sean fáciles de utilizar.
El palo de hockey: la curva que describe la línea de un Saab desde el techo hasta la parte de atrás del vehículo es similar a un palo de hockey sobre hielo. Esta forma inconfundible está presente en casi todos los Saab, confiriéndoles un aspecto propio y original.
 El parabrisas: el estilizado parabrisas curvo es otro rasgo que se ha heredado del pasado aeronáutico. La curvatura del cristal en los bordes mejora la aerodinámica y permite disfrutar de una visibilidad óptima.
La parrilla: La parrilla es, por así decirlo, el rostro de Saab. Mientras que otros coches se limitan a poner un rectángulo normal entre los faros, el clásico diseño de Saab con tres aberturas es inconfundible. Es avanzado, no deja de evolucionar y tiene mucha personalidad.
De esta manera Saab, muestra al mundo la máxima expresión del diseño sueco y vuelca toda su herencia aeronáutica en sus vehículos, buscando siempre un look fresco y dinámico pero sin olvidar sus orígenes aerodinámicos.

























SÍGUENOS EN: